Departamento de Adolescentes
En Julio de 1997, el matrimonio Ibañez, miembros de Santuario de Fe, tomaron la iniciativa de trabajar con los adolescentes de la congregación. Comenzaron con solo diez chicos y muy poca experiencia en el tema. No obstante, Dios que es fiel, los fue capacitando día a día.
La primera guía que recibieron fue, la comprensión de que Cristo debía ser Rey en el corazón de los adolescentes. Y así lo hicieron siempre. Una visión muy amplia se les abrió y comenzaron a soñar.
Luego Dios envió otra palabra muy clara y concisa, “El que piensa edificar una torre, conviene que haga los cálculos y comience haciendo buenos cimientos, o fundamentos”. Entendieron que debían crecer y esperar en Dios para que los perfeccione, fortalezca y establezca.
En el año 2000 Dios los guió a implementar planes de trabajo de integración y contención de adolescentes. Fueron realizadas salidas en conjunto, campamentos y jornadas. Luego, acorde con la visión de la iglesia, establecieron racimos que, hasta el momento, se dividen según sexo y edad. Este método, provechoso y efectivo, se convirtió en la columna vertebral del ministerio.
Las áreas de trabajo son: Racimos, Alabanza y Adoración, Actividades Recreativas; e Integración. Un grupo de 20 jóvenes, entre varones y mujeres, se encargan de discipular a todo el grupo.
La proyección del ministerio apunta a ganar los barrios y la ciudad entera para el Señor, a través de la predica en la calle, plazas y otros lugares públicos.
También de brindar enseñanzas bíblicas y valores morales de manera dinámica y con un leguaje actual, siempre priorizando la fe en Cristo y el mensaje de salvación para todos. Incentivando a los adolescentes a la evangelización de sus compañeros, amigos y familiares, a compartir las buenas noticias y ser elementos activos en la gran comisión que el Señor nos dejó.
Creemos que los nuestros adolescentes son el futuro y la generación que Dios escogió para derramar de su gloria, pero también estamos seguros que son el presente de un mover de la mano de Dios hacia toda la sociedad.
Incentivar, valorar, apoyar, consolar, enseñar, disciplinar y recompensar son tareas del diario vivir con cada uno de los adolescentes que integran el grupo.

